La reflexion filosofica es un despertar del letargo profundo que han tenido la religión y la cultura a la humanidad.
El pensamiento filosófico actual, estriba en alguna manera en la crisis de la postmodernidad, la identidad, el reconocimiento y la reafirmación del yo.
La crisis existencial de hoy día, más que en todos los tiempos de la historia debido al acceso a los avances tecnológicos, la humanidad y el adolescente, se han dado cuenta de la gran falsedad en que está suspendida la historia al quitarle el velo que oculta las verdades. La crisis de valores éticos sociales y familiares entre otros, carece de importancia al no tener un fundamento racional y estar basado en postulados míticos y mágico-religiosos. El comportamiento ético del ser humano aún más, el del joven, está desaforado fluctuando entre el cinismo y hedonismo. La vida carece de sentido, de valía, de un norte, por ende carece de autovaloración, su yo se disuelve en la masa, no posee criterio propio, hay ausencia de autorreconocimiento, autodeterminación y, sus decisiones, dependen de sus amigos, del reconocimiento del otro, la singularidad se pierde en la multitud, la influencia síquica es mas fuerte en la actualidad que antes.
¿Qué hacer ahora como padres, educadores y Estado? Aceptar el cambio dialéctico que, si el universo, la geografía y las ideologías se transforman,evolucionan nuestros jóvenes y niños también forman parte de ese devenir natural. Tanto la familia como la escuela y el Estado se encuentran en una anamnesis total, la añoranza del pasado, esa inercia ideológica que desequilibra la razón, se observa una parálisis paradigmática que no deja avanzar al cambio que es ineludible en estos tiempos.
Hoy tenemos en las aulas estudiantes que vienen preparados para asumir los cambios de la nueva era, el siglo XXI, son más analíticos, más irreverentes, mas contestatarios, más críticos, aprenden de una manera diferente a la nuestra. Me atrevo a aseverar que somos los profesores y padres de familia los que tenemos los problemas, somos inflexibles mentalmente, nos quedamos con el modelo medieval lo cual quiere decir que nuestros hijos y estudiantes nos superan no tanto en tecnología sino en aprendizaje. ¡Nos tenemos que examinar!, ¿cuantos maestros están sentados en nuestras aulas?
La tarea de padres de familia y educadores, es, intentar seducir al joven a que se ame y que se apropie de su responsabilidad consigo mismo.